Por qué triunfa un estúpido. O las razones por qué triunfo en mi vida.

20 10 2007

Estoy leyendo un refrescante libro, del cual no encontré en Internet mayores referencias en español (lo cual ya me llama la atención de todas formas), cuyo titulo es “El que no lee este libro es un imbécil” (o como su título original reza, “Chi non legge questo libro è un imbecille”), escrito por el autor italiano Oliviero Ponte di Pino. Como el libro me lo encontré en la sección de descuentos de una librería, y además como no quería sentirme un idiota, lo eché al carrito de compras.

El libro está originalmente escrito en Italiano, y está traducido al español. Lo conseguí por una suma muy cercana a los US$ 3.95

Estoy recién partiendo este libro, sin embargo, ya me han llamado la atención 2 reflexiones que contiene al principio, que comentan básicamente por qué triunfan los estúpidos, y que a continuación paso a compartir con ustedes.

La primera, trata de ahondar por qué avanzan y surgen por la vida los estúpidos. El autor expone que, la maldad, pero por sobre todo la inteligencia, fatigan. En cambio la estupidez, no descansa nunca. Se regenera. Se refresca a si misma.

Me hace recordar que llevo 7 años junto a mi esposa, y aún no se me acaban las estupideces que decir para hacerla reir. Me sigo reinventando día a día. Pareciese que tuviera gran parte del cerebro trabajando en esta materia en particular. Por algo me siento tan identificado con el libro. De todas formas, este comportamiento de mi parte conlleva una gran creatividad que trato de explotar cada dia en mi vida profesional, familiar y social.

El ejemplo personal que acabo de explicar ejemplifica claramente la regeneración de la estupidez. Esta regeneración no es materia puramente personal, sino que basta mirar la televisión chilena para darse cuenta del fenómeno. Es en esta renegeración diaria de la estupidez es en que radica fundamentalmente la fuerza de la estupidez.

Ahora, esta fuerza no justifica el por qué fundamentalmente triunfan realmente los estúpidos. Sólo justifica su constancia.

La formula ganadora se puede basar en el segundo supuesto expuesto por el autor, que combinado con el primero, arman una buena dupla: “El estupido es un animal social”. Cito textual: “La estupidez recibe millones de aplausos. De sus coautores”.

Ya me imagino como se felicitaban los diseñadores del Transantiago, una vez que terminaron el primer diseño del plan de implementación. Y este se ha convertido en una de las estupideces más grandes de la última década. Ya me imagino como se felicitaba al Condor Rojas cuando conversaban a puertas cerradas del Maracanazo.

Al ser un animal social, se asocia de los estupidos que le estén más cercanos. Se protegen entre ellos, se ayudan, de forma de fortalecer su estupidez. Probablemente producto de su propia ignorancia.

¿Es este fenómeno escencialmente malo? Personalmente no lo creo. Ambos fundamentos de por qué triunfan los estupidos se basan en la constancia y en el trabajo en equipo. Dos factores fundamentales que he aplicado en mi vida para poder salir adelante de las dificultades. Si esto me convierte en un estúpido, creo que soy un estúpido bastante feliz.

Seguiremos discutiendo del fenómeno de la estupidez en otro momento. Tengo que hacer un par de imbecilidades bastantes entretenidas y satisfactorias en vida.


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